«¡Tu plan no me convence, Señor!». 5 reflexiones para cuando el plan de Dios no era lo que esperabas

De seguro tienes algún recuerdo de retiros, horas de adoración, de oración frente al Santísimo, rosarios, estampas, suspiros y lágrimas pidiendo a Dios que te muestre cuál es Su Voluntad para tu vida.

¿Cuál es el plan de Dios? ¿Cómo entenderlo? ¡Qué travesía!

Piensas, en esos ratos, que, una vez que veas claro qué es lo que Dios te pide, tu vida adquirirá nuevos colores. Una nueva luz. Plenitud máxima, al momento.

Si ocurre esto, ¡gloria a Dios! Pero… también puede darse otro caso. ¿Qué pasa si recibes luz suficiente para comprender lo que Él te pide… pero no te gusta? ¿O si esperabas que Él responda, pero en los mismos términos que tus planes?

Quizás sientes ganas de decirle: «Oye, vine a rezar, quiero ser bueno, pero… no me atrae eso que me muestras. ¿Hay un plan B? ¿Otra opción? ¡Muéstrame el menú, yo hago el pedido!».

En este tema, hay numerosas aristas, quizás tantas historias como cada alma es única. Pero te comparto algunas reflexiones, que podrían ayudarte si te encuentras en un momento similar o sientes algo semejante. 

Ama al Dios de las cosas más que a las cosas de Dios

Plan De Dios

A veces tenemos un plan que se nos ocurre como algo bueno, noble, que incluso podría ayudarnos a servir mejor a Dios. Pero – a todos nos pasa – corremos el riesgo de enamorarnos más del plan, que de Quien nos lo propone. Entonces, si Él comienza a llevarnos por otro lado… nos frustramos.

Queremos decir «sí» a Dios, ¡y darnos del todo!, pero con nuestras condiciones. A nuestra manera. En nuestro escenario, que construimos con tanta paciencia (y mucha imaginación). Es entonces un buen momento de recordar que cuando decimos al Señor que le seguiremos… ¡hay que dejarle ir por delante y pisar sobre sus pisadas! 

Acéptalo (en serio): puede que nunca te guste el plan de Dios

plan De Dios

¿Qué? ¡Suena a herejía! Pero es cierto. El «gusto» es algo muy volátil, y muy superficial. Hay cosas que «gustan» y acaban por empachar. Y muchas otras que hacemos por elección – sin caer en un voluntarismo mecánico -, con total convicción de que lo «queremos».

«Querer» algo, «amar» algo, «gustar» algo, son cosas muy distintas. Aunque sensiblemente algo no nos guste, podemos llegar a quererlo: escogerlo. Y luego dar un paso y un salto más alto, y amarlo.

Déjame decírtelo claramente: puedes amar el plan de Dios, incluso aunque no te guste. Si no me crees, mira a Jesús: no le «apetecía» morir en la Cruz, pidió al Padre que apartara ese Cáliz. Al mismo tiempo, lo elegía voluntariamente. Lo aceptaba. Lo quería. Lo amaba. 

Pero… ¿se te ha ocurrido pedirle a Dios que «te guste» el plan?

Plan De Dios

A pesar de lo dicho más arriba, no está mal desear que también te guste el plan de Dios. Y, si de nuestra parte poco o nada podemos hacer para que algo comience a gustarnos, de Su parte sí se puede hacer algo. Podemos pedir a Dios Su gracia para descubrir en Su invitación un camino que también nos guste.

Podemos pedirle que nos ayude a ver aquellos aspectos que se identifican con nuestras inclinaciones. Podemos pedirle «¡que me guste lo que te gusta!», para aprender a disfrutar de lo que agrada a Dios.

Dios es generoso. Incluso si toda nuestra realidad es distinta de la que soñábamos, no faltarán pequeños detalles que Él nos envía para sacarnos una sonrisa. Pequeños guiños divinos para conquistar nuestros corazones.

Acude a la Virgen y a San José

Plan De Dios

La Virgen deseaba entregarse a Dios en cuerpo y alma… pero luego, Dios le explica de qué manera se concretará esa vocación. Más tarde, se entera de nuevos detalles del camino que le tocará recorrer, con el alma atravesada por el dolor.

Y San José, ¡cuánta paciencia, cuánta obediencia, y cuánta docilidad! Sus planes cambiaban una y otra vez; una y otra vez Dios le invitaba a corregir el rumbo, yendo a direcciones distintas a las que él pensaba.

Pero ambos, aunque sus vidas resultaron diferentes de las que pensaron en un primer momento: ¡vivieron junto a Jesús! Más cerca que nadie, que ningún otro santo.

Podemos acudir a ellos para que nos enseñen a escuchar, acoger, aceptar y amar el proyecto divino mucho más que cualquier proyecto humano. Y hacerlo nuestro. Y así, ver que, de cierta manera, también estamos viviendo bajo el mismo techo que Jesús.

Un spoiler final: el plan de Dios ¡es dinámico!

plan de Dios, «¡Tu plan no me convence, Señor!». 5 reflexiones para cuando el plan de Dios no era lo que esperabas

Pueden darse distintas situaciones. Una, en la que inicias un recorrido que entiendes que Dios desea para ti y en el que te sientes a gusto. Pero ¡el «sí» no se da de una vez para siempre! Se renueva a diario. Porque, con el tiempo, Él va manifestando las distintas implicancias de Su llamada. Arrojando un poco de luz sobre las esquinas que no habíamos visto.

Algunas cosas nos gustarán, otras no, otras nos frustrarán, otras nos harán sonreír… como en todo viaje, hay distintas vistas.

Puede darse otro caso en el que, viendo que Dios quería algo concreto, escogimos decir que «no, gracias», y fuimos en el sentido opuesto. Quizás en algún momento aparezca el remordimiento o al menos las dudas: «¿hice bien?», «¿podría ser más feliz, si hubiese hecho aquello?», «¿arruiné mi vida».

Encuentra la paz

Plan De Dios

Ten paz: Dios no dirá «no te gustó mi plan, ahora te quedas sin nada». Él nos acepta cada vez que volvemos a Él. Nos hace nuevos. «Recalcula» la dirección, nos propone nuevos horizontes.

También puede darse algún caso en el que has asentido a la invitación de Dios y a todo lo que Él proponía. Pero, por distintas situaciones externas a nuestra voluntad – salud, las decisiones de otras personas, accidentes, etc. – ese plan en el que tan a gusto estábamos, se modifique. Y, de nuevo, aparece el «recalculando».

En un caso así, quizás te plantees cosas como «¿por qué Dios permitió esto, si me hizo una propuesta y dije que sí? ¿Por qué me llama, pero (por equis motivos) no me deja seguirle como creí que me pedía?». Solo puedo decirte que confíes en que Él no se olvida de Ti. Aunque las cosas no hayan salido como se suponía que debían salir… hay un nuevo plan esperándote. Un nuevo sueño, que puedes soñar con Él.

Fuente: catholic.link

Accesos

contacto@lalamparaweb.com

Derechos Reservados 1999 – 2021

Donde estamos

Sobre nosotros

La Lámpara web es un sitio católico, fiel al Magisterio de la Iglesia, creado por Javier Cristaldo, con sede pastoral en la Parroquia Ntra. Sra. de Fátima 

Garupá Misiones República Argentina