Misa de acción de gracias de los argentinos en Roma por la canonización de Zatti

El cardenal Leonardo Sandri, prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales presidió, en la Iglesia Nacional de Argentina en Roma, la misa de acción de gracias por la canonización de Zatti.
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Un santo “cercano” porque su historia, al menos al inicio, es similar a la de muchos de nosotros, “incluida la familia del Santo Padre y la mía”, expresó el cardenal argentino Leonardo Sandri, prefecto del Dicasterio para las Iglesias Orientales, en la misa de acción de gracias de la comunidad argentina en Roma, por la canonización de Artémides Zatti, celebrada en la Iglesia Argentina en Roma el lunes 10 de octubre.

La Eucaristía fue concelebrada por el rector mayor de los salesianos, padre Ángel Fernández Artime, por el postulador general para las Causas de los Santos de la Familia Salesiana, padre Pierluigi Cameroni; el padre Gabriel Romero, consejero para la Región América Cono Sur; el padre Manuel Cayo, Inspector de Perú; el padre Ricardo Campoli, del sector de las Comunicaciones Sociales; por el rector de la Iglesia Nacional Argentina en Roma, padre Fabián Alesso y por otros sacerdotes presentes en la misa.

Entre los fieles presentes cabe destacar también a la embajadora argentina ante la Santa Sede, María Fernanda Silva; el embajador de Ucrania ante la Santa Sede, Andrey Yurash; el decano del Grupo de América Latina y el Caribe ante la Santa Sede y embajador de El Salvador, Manuel López; el secretario de Culto de Argentina, Guillermo Oliveri y Mons.Guillermo Karcher de la Secretaría de Estado de la Santa Sede.

El cardenal Sandri destacó en su homilía el valor de la celebración de hoy, “ocasión propicia para presentar al Señor el agradecimiento de nuestra patria argentina, de Italia y de la congregación salesiana, dado que este hermano nuestro, Artémides Zatti fue elevado a los honores de los altares por el papa Francisco. ¡Artémides Zatti es santo!”.

Pensando en los fieles presentes en la Iglesia, también observó: “lo sentimos cercano porque su historia, al menos al principio, es similar a la de muchos de nosotros, como lo es también a la de la familia del papa Francisco y a la mía ya que salió de Italia y se embarcó como emigrante hacia Argentina, instalándose en Bahía Blanca.

“Es significativo que, por designio de la Divina Providencia, fuese canonizado junto al apóstol de los migrantes, San Juan Bautista Scalabrini: dos hombres de Dios que en diferentes contextos supieron “ver” a los hermanos a su alrededor y participar de la compasión del Señor, el Buen Pastor, hacia cada uno de ellos y sus necesidades internas y externas”.

Un santo en bicicleta
Antes de curar a otros, se También trazó un paralelismo entre la figura del leproso, samaritano curado y agradecido que presenta el Evangelio y la de Artémides Zatti: “El papa Francisco habló de Zatti como un santo que es ejemplo vivo de gratitud, esa virtud manifestada por samaritano sanado. Nuestro nuevo santo, una vez curado de la tuberculosis contraída por haber atendido a un salesiano afectado por ella, hizo voto a María Auxiliadora de que si sobrevivía consagraría su vida a los enfermos, y cumplió su promesa hasta el último día de su existencia. Antes de ser una persona que curaba, Zatti se reconocía como una persona curada”.

Siempre sobre Zatti, el cardenal recordó que “la razón de su existencia era la caridad”, que su objetivo era “ser destinatario del cuidado de Dios, Padre de todos, y convertirse en signo de su luz”, con un testimonio “que fue capaz de desarmar hasta a los más incrédulos”. Por ello resumió su acción como “heroica en la vida cotidiana, de una bondad genuina y contagiosa, sin interés y por tanto fecunda”.

“Si tuviéramos que elegir una imagen simbólica de Zatti -añadió- creo que la más fiel sería la de Zatti con su bicicleta, el vehículo con el que iba a sus necesitados, pobres y ricos, con la bolsa de medicinas en una mano y con el rosario en la otra: por un lado, la ciencia humana con sus descubrimientos para erradicar las enfermedades y por otro, la súplica de un hijo a su Padre para obtener todas las gracias. Aquí está la síntesis de un hombre, un religioso, un santo”.

Y tras citar al salesiano monseñor Esteban Laxague, obispo de Viedma -la ciudad argentina donde Zatti expresó sus décadas de servicio- para recordar cómo la figura de Zatti sigue viva y presente hoy. 

“Que su intercesión nos guíe e inspire a cada uno de nosotros en el cumplimiento de la misión diaria que se nos pide. Pidamos ser capaces de agradecer el don de la vida, oremos por todos los salesianos, especialmente los hermanos coadjutores, y también por los médicos y enfermeras para que sepan cuidar a los enfermos con la misma humildad y disponibilidad sin fronteras”, concluyó.

Al final de la misa, el padre Campoli entregó a las autoridades presentes algunos obsequios en nombre del Rector Mayor. La biografía “Artémides Zatti, salesiano coadjutor. En bicicleta hacia el cielo”, cuidada por el padre Cameroni; una reliquia ex indumentis; el libro “Don Bosco en Roma”, que ofrece una guía de los lugares en donde estuvo el Santo de la Juventud en la Ciudad Eterna.

Fuente: Aica.org

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